miércoles, 21 de diciembre de 2011

coxixipirlulipichuliriquixi

asi fué como llegó a ese tejado. aquel gato de ojos rasgados se sentía tan bien, que se autoflagelaba pensando en la posiblidad de resbalar y caer hacia donde los malos, de donde el mismo venia.

Pero el sabia que debia estar atento, aferrado a sus suspiros, alejado de sus recuerdos...sabia que ahí en su piel, podria limar sus uñitas, y que cualquier maullido se transformaria en una canción, también sentia que porfin una mirada atravesaba sus ojos de gato, llegando directamente a su almita, acariciando asi sus pensamientos.

Se le puede ver por ahi, agarrado de sus piernitas, mirandola, y ronroneando al ritmo de su vocecita del sur, que le canta todas las palabritas que regocigan su corazon...

ama a su pistolera, que lo defiende de los desamigos que lo vienen a buscar, pa que se baje del tejado.

1 comentario:

  1. Apareció justo cuando las lágrimas eran parte del cotidiano. Arriba de los techos se escondía la Perla queriendo escapar de los malos, siempre armada de su pistola sin balas y de corazones rotos, mucho más rotos que antes. Fue así como conoció a su chinito, una melodía hermosa había llegado a acompañarla, ya no caminaba sola sobre el tejado, un gato de ojos rasgados venía a saltar y cantar. Un bailecito en la madrugada los hacía más felices. Suelen envolverse en cariño y la sobredosis simple hace que sus frentes simples iluminen los espacios. Se les puede encontrar saltando por el centro devorando algún detallito sabroso.

    La perla ya no está sola.

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