lunes, 14 de noviembre de 2011

un recuerdo de un 13 de nov.

auto flagelandome, yo mismo soy mi enemigo, atacando las flores de mis pensamientos, queriendo apagar el aroma de sus palabras, pensando en que quizás lo que no te mata te hace
más fuerte, con esa convicción intento matar todo lo que crece a mi alrededor, las daño para que nunca me dejen, las daño para que siempre me quieran, me comprendan y me acompañen, asi mismo es como suelo atrapar a las mariposas canarias que vuelan delante mio, mostrando sus lindos colores, siempre se pasean y me hacen sentir aquella envidia, de que ellas pueden volar, de que pueden largarse, de que me pueden dejar en un abrir y cerrar de sus alas, asi mismo es como aveces pienso de ti, mariposa, que aveces vuelas en un abrir y cerrar de ojos, y yo aqui encadenado a mis torturas, sin poder acompañarte, te atrapo, te boto, y te hago pisar el suelo, junto conmigo te quiero, en un incodicional apoyo a mi dolor con tu dolor, si tu me preguntabas, por que yo decia que era una mala persona, aqui te explico las razones de mi inseguridad, de mi inconformidad, y de mi desilución, que explota y sale por mis narices, en un torrente de rabia y angustia, en el cual corto tus alas, para que no te vallas, en el cual aseguro y atesoro tu existencia a mi lado, te manipulo y te encadeno hacia mi tortura, de forma sistematica voi pensando en como poder encontrar la clave, la clave de que tu ya nunca me dejes, asi es mi falso amor, de ese que me jacto, como sincero, de ese que me jacto como real, cuando vengo dandome cuenta que lo unico real que hay en mi, eres tu cuando estás dentro mio, expulsando a aquellos amiguitos que vienen a molestarme de vez en cuando, que también son mentiras, pero que los escucho de verdad, tan de verdad que aveces les hago caso, y florecen en mi las enredaderas, que te atrapan y te asfixian, asi es la guerra de mis pensamientos, en la cual tu participas ahora, aferrado estoy a ti, en un mar de lagrimas, en un mar de todas las penas, aferrado estoy a ti, apunto de caerme nuevamente, ya que yo mismo araño mis manos, para soltarte, yo mismo soy quien está golpeandote hasta que me sueltes, para que me agarres, de nuevo, más firme que antes.

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